Un ángel ha tocado a mi puerta, le abrí mi corazón y consiguió entrar sin herir mi razón, dándole refugio y alivio a lo que antes habían destrozado y rajado con cuchillo y a disparos.
Hoy vuelvo a disfrutar y vuelvo a decir: “Mi vida, gracias a ti… soy feliz”, vuelvo a sonreír y a emocionarme cada vez que escucho hablar de ti o escucho tu nombre cuando ando por la calle…
Vuelvo a ilusionarme con el aire que respiro, vuelvo a saborear la vida como un niño chico, disfrutando cada paso que doy y cada abrazo que recibo. Cada ilusión, cada suspiro, cada palabra… nada es suficiente para decirte lo mucho que te amo, lo mucho que te echo de menos…
Sé que la vida es cruel, y con nuestro amor… ¡lo es! Pero podemos contra eso y más, porque somos fuertes y si los palos sirven para algo, es para saber que podemos luchar contra corriente.
Mi todo eres tú, mi alma, mi corazón y mi cuerpo… en tus manos soy como una marioneta, me dejo llevar porque sé que en ti puedo confiar. El tiempo en el amor no tiene nada que ver con el sentimiento que se siente desde el primer momento, porque solo en pocas horas, nuestras miradas hablaban y no teníamos más necesidad que rozarnos para saber que nuestros corazones ya se habían unido sin dejarnos pensar en nada más que en lo que ellos querían…
Mi vida… un solo mes, pero tan intenso como el resto de nuestra vida. Tan apasionado como cada beso y abrazo que nos damos, cada roce que nos damos sin darnos cuenta que hacen que se nos erice hasta el último centímetro de nuestra piel.
Mi vida, nuestro amor es más fuerte que la distancia, más fuerte que cualquier barrera, me siento muy seguro de lo que siento y creo que eso es recíproco. No tengo miedo de nada! Te atreves a seguir a mi lado… ¿para siempre?
¡Gracias por ser tan auténtico y por hacerme tan feliz!
